Caso de estudio · Colegio Mayor de OviedoSalamanca · curso 2026-2027
El reparto de habitaciones dejó de hacerse a mano
En julio de 2026, el Colegio Mayor de Oviedo nos encargó el reparto de habitaciones de 278 estudiantes. Esta página cuenta qué había antes, qué hizo cada parte, con qué datos repartimos y qué resultado dio.
- Centro
- Colegio Mayor de Oviedo
- Universidad
- Salamanca
- Estudiantes repartidos
- 278
- Fecha del reparto
- 22 de julio de 2026
El punto de partida
Hasta el curso pasado, el Colegio Mayor de Oviedo repartía sus habitaciones a mano. Una lista de admitidos, una lista de habitaciones, y el equipo del colegio decidiendo uno por uno quién iba a dormir dónde y con quién.
Para emparejar usaban lo que tenían a la vista en la ficha de cada estudiante: misma carrera, misma provincia, edad parecida. Son las únicas pistas que da un expediente, y ninguna de las tres dice nada sobre a qué hora se acuesta alguien, cuánto ruido hace al estudiar o si recoge lo suyo.
El coste de ese método aparecía siempre en el mismo punto del calendario. Luis Miguel Sánchez-Gil, director del colegio, y Pablo Ramos Hernández, subdirector, nos trasladaron que las solicitudes de cambio de habitación se concentran en los primeros quince días desde que se publican las asignaciones: es cuando cada estudiante descubre con quién va a convivir el curso entero.
Y atender una de esas solicitudes no consiste en corregir una línea en una hoja. Exige sentarse con alguien que se siente incómodo en su propio colegio mayor, localizar una plaza libre que además le encaje, y con frecuencia reubicar a un tercero para liberarla. Todo ello en las dos semanas en las que el equipo gestiona la llegada de varios cientos de colegiales.
Lo que el colegio necesitaba
No era «un algoritmo». Era terminar el reparto a tiempo, sin romper ninguna de las reglas que el colegio ya tenía, y con un criterio mejor que el parecido administrativo entre dos fichas.
Las reglas eran innegociables y tenían que sobrevivir al cambio:
- Los renovadores, que son quienes repiten curso en el colegio, conservan su habitación, y eso condiciona con quién se llena la otra cama.
- Quien llega con compañero elegido, sean hermanos, amigos o gente del curso anterior, sigue junto, y el reparto no lo puede deshacer.
- Las dobles se forman dentro del mismo género.
- El edificio se llena en un orden de plantas concreto, decidido por el colegio.
- Nadie se queda sin habitación por el camino.
Había además un problema que no era de emparejar, sino de ubicar. La dirección documentó que en cursos anteriores los conflictos no se daban únicamente entre compañeros de habitación: también entre vecinos de habitaciones individuales, porque el aislamiento acústico del edificio es limitado. Un colegial madrugador podía terminar en la habitación contigua a uno que trasnocha, sin que ninguno de los dos compartiera cuarto con nadie.
Por eso en Oviedo no repartimos solo las dobles. Colocamos también las individuales, decidiendo qué estudiante va en qué número de habitación en lugar de repartirlas por orden de lista.

Esos conflictos entran en la misma ventana de quince días que los de compañeros de habitación, y se resuelven del mismo modo: reubicando colegiales.
Qué hizo cada parte
El reparto no fue un encargo cerrado: media docena de decisiones correspondían al colegio y debían estar tomadas antes de que el motor pudiera ejecutarse. Así se repartió el trabajo en el curso 2026-2027.
El colegio
- Cargó la lista de habitaciones del edificio, con su planta, a partir de los planos que ya tenía.
- Generó desde el panel un código por estudiante y se los repartió.
- Marcó a los renovadores y bloqueó la habitación de cada uno.
- Marcó las parejas ya formadas que debían seguir juntas.
- Fijó el orden de plantas y qué tipos de habitación entraban al reparto.
- Decidió cuándo lanzar el reparto, y lo lanzó.
El equipo del colegio lo resolvió íntegramente desde el panel, sin hojas de cálculo intermedias ni ficheros intercambiados por correo.
WeMates
- Dimos de alta el colegio y acompañamos la carga del edificio.
- Pusimos la encuesta en marcha y atendimos las incidencias de los estudiantes durante el plazo de respuesta.
- Ejecutamos el reparto respetando las cinco reglas del colegio.
- Verificamos el resultado estudiante por estudiante contra la base de datos antes de darlo por bueno.
- Dejamos el reparto bloqueado, para que ninguna ejecución posterior pudiera sobrescribirlo por accidente.
El colegio conserva el control: puede cambiar a mano cualquier asignación nuestra en el panel, antes o después del reparto.
El resultado
El 83% de los estudiantes que llegaban nuevos al colegio mayor contestó la encuesta. Para ellos lo que estaba en juego era concreto: de lo que respondieran dependía la persona con la que iban a compartir habitación durante todo el curso.
No era un trámite más del papeleo de entrada, y los colegiales del Colegio Mayor de Oviedo no lo trataron como tal. Contestar era la única forma de intervenir en una decisión que hasta entonces se tomaba sin ellos.
Ejecutamos el reparto el 22 de julio de 2026.
Antes de darlo por bueno comprobamos, consulta a consulta contra la base de datos, que cumplíamos todo lo que el colegio había pedido:
- Cada renovador, en su misma habitación.
- Cada pareja ya formada, junta.
- Todas las dobles, dentro del mismo género.
- Las habitaciones bloqueadas, vacías.
- El orden de plantas, respetado.
- Una única asignación por estudiante, sin duplicados.
Esas seis se comprobaron una por una contra la base de datos. La ubicación de las individuales por vecindario la resolvió el motor en la misma ejecución, pero no se verificó estudiante por estudiante como las anteriores.


Lo que viene después
La mayor parte del trabajo que hizo el colegio en julio fue de una sola vez. El edificio ya está dentro: sus habitaciones, su numeración, sus plantas y el orden en que se llenan quedan guardados de un curso al siguiente. Lo que cambia cada año son los estudiantes, no el edificio.
Para el curso 2027-2028, la parte que corresponde al Colegio Mayor se reduce a generar los códigos de la nueva promoción, marcar quién renueva y quién llega con compañero elegido, y decidir cuándo lanzar el reparto. Cargar el edificio, que fue lo más laborioso, no se repite.
Y hay una ventaja que se acumula. De los 146 renovadores, 58 ya contestaron la encuesta este año. Cuando un renovador ocupa una doble y queda una cama libre, saber cómo vive permite elegirle un compañero compatible en vez de colocar a alguien a ciegas junto a él. Esos perfiles ya están guardados y el curso que viene siguen ahí.
El piloto tampoco terminó el 22 de julio. Seguimos trabajando con la dirección del colegio a lo largo del curso, y lo que observemos en este es lo que afina el reparto del siguiente.
Un reparto se juzga por si hay un segundo.
Hay veces que unes a dos personas y la convivencia va bien, se llevan de manera cordial, y durante el año no piden cambio de habitación ni tienen ningún problema. Pero a lo mejor, si la forma de unirlos hubiese sido con datos más enriquecidos, hubiese encontrado una mejor persona para esas dos personas. Y a lo mejor sacas dos amigos de esos compañeros de habitación.
Pablo Ramos Hernández
Subdirector del Colegio Mayor de Oviedo ·
entrevista de marzo de 2026, previa al primer reparto
WeMates